Cómo educamos en la convivencia

Recuerdo haber vivido todos los cursos de mi escolarización desde preescolar hasta universidad con la presencia de un conflicto en el que moría mucha gente a mi alrededor. Viví hasta el año 2008 en el País Vasco y recuerdo desde que tengo conciencia aquellos días en los que nos despertábamos con un atentado. 

El 20 de octubre de 2011 publicaba por aquí lo siguiente: en fin que hoy es uno de esos días que sabiendo por qué uno siente nostalgia de su tierra, y además cree estar perdiéndose, alejado de la cotidianidad, un momento histórico. Ese día ETA dejó las armas.

A lo largo de toda aquella experiencia vital marcada por un conflicto no recuerdo que celebrasemos ni un solo día de la Paz. Ahora no hay centro que no dedique alguna actividad, el 30 de enero de cada curso.

En el colegio Escolapios de Bilbao sí realizaban actos en torno al día de la paz, de hecho desde 1985 celebran la globada por la Paz, desde hace poco también se hace por aquí cerca, en Montequinto. 

Se plantea fundamental el aprender a convivir, además es más rentable que aprender otras materias, básicamente porque el ser humano vive relacionándose. La relación es un aspecto importante en la vida de una persona. La escuela debe ayudar a su alumnado a descubrir los auténticos valores de la convivencia social. 

Esta convivencia se debe trabajar a tres niveles:

  • Cognitivo (conocimientos): asimilación de los conocimientos relacionados con la convivencia.
  • Afectivo (sentimientos): las actitudes son tan necesarias como los conocimientos. Trabajamos la afectividad suscitando sentimientos adecuados para convivir correctamente.
  • Conductual (conductas): debe desembocar en conductas, como resultado de la interacción entre sentimientos y conocimientos.

La acción educativa es nula, si no va respaldada por el testimonio coherente de quien educa. La coherencia es fundamental en educación.

En mi caso no se aprovechó tener en el día a día un conflicto. La cotidianeidad es fundamental para el aprendizaje, para educar en convivencia debemos aprovechar las situaciones escolares y del entorno: 

  • Relaciones interpersonales.
  • Diversidad de las personas presentes en la escuela.
  • Los conflictos, que suelen ser frecuentes en la vida escolar, que deben afrontarse desde el diálogo respetuoso y sincero.
  • El trabajo en equipo.
  • El juego y la práctica deportiva.
  • Medios de comunicación nos hablan a diario de los grandes problemas de las personas y pueblos para convivir en paz.

No debemos obviar la diferencia como un rasgo distintivo de la realidad humana, educar en la convivencia no debe anular la discrepancia y divergencia de ideas. Convivir supone vivir con personas que piensan diferente. 

Tendemos a dialogar con quien piensa como nosotros, reafirmando nuestras creencias cuando compartir impresiones con personas que piensan distinto nos puede aportar riqueza, en un ejercicio de descentración necesario para nuestro desarrollo. Convivir es crecer junto a quien reafirma nuestros pensamientos, pero también con quien los cuestiona.

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