La adolescencia, ese periodo de transformación

La adolescencia es una etapa compleja, de reafirmación individual e interacción dinámica con el entorno social. Hay autores como Stanley Hall que ven a los adolescentes como criaturas que atraviesan una etapa de la vida tormentosa, con sentimientos radicales, muy polarizados hacia los extremismos, con una intensa vida emocional interiorizada.

Te recomiendo la lectura del segundo capítulo de mi libro Aprende y disfruta. Recojo la conversación que tuve con Pedro M. Sánchez y Ángel Estalayo sobre la adolescencia.

Sin duda debemos entender este periodo vital desde un amplio contexto de lo histórico, político, cultural, religioso, económico y étnico. Supone un proceso complejo y trascendente, constituyendo un periodo de vulnerabilidad. 

Existe una “cultura de la edad”. Las características de la edad adolescente se hallan en gran medida determinadas por la cultura. Muchas culturas, marcan ritualmente la pubertad, quizá la occidental sea una de las pocas que no tiene, aunque la fiesta de los quince años que empieza a instituirse en ciertos países pueda ser el principio de un ritual de tránsito a la vida adulta.

Debemos diferenciar entre pubertad, adolescencia y juventud.

  • Pubertad: hace referencia a los cambios corporales en la maduración sexual.
  • Adolescencia: cambios psicosociales y culturales.

Erikson habló de la “moratoria social” compás de espera que la sociedad da a sus miembros jóvenes mientras se preparan para ejercer los roles adultos.

No en todas las culturas adopta el mismo patrón. Por ejemplo, observaciones de Margaret Mead en Samoa, para sus adolescente era una época muy agradable a diferencia de lo planteado por Stanley Hall.

Se ha llegado a afirmar que la adolescencia es un “producto cultural”.

La incorporación de los adolescentes al estatus adulto se retrasa cada vez más.

Importante según Bandura cómo llegan a la adolescencia, si han conseguido cierta independencia, hayan aprendido qué es la autonomía e iniciativa, así como la expresión de sus deseos y necesidades estarán mejor preparados para responder a la demandas que se les efectuará en esta etapa.

Para Erikson entran en un proceso de cristalización de la identidad, que les exigiría tratar de definirse a sí mismos. Esta autodefinición se extendería a todos los dominios de su personalidad y de su actividad.

La sociedad toma a los adolescentes como un grupo de individuos con características semejantes entre sí y les aporta señas de identidad colectiva que no tienen necesariamente. 

Se da un incremento en la velocidad del crecimiento, los cambios no siempre ocurren de forma armónica, por lo que es común que se presenten torpeza motora, incoordinación, fatiga, trastornos de sueño, que pueden generar trastornos emocionales y conductuales de manera transitoria.

Contradicciones en las manifestaciones de su conducta y constantes fluctuaciones de su estado anímico.

Aparición de los caracteres sexuales secundarios (vello púbico, crecimiento de senos, cambios de voz, vello corporal…)

Diferencia entre el estirón de ellos (13-16) y ellas (12-15). 

Se da un contrasentido entre la madurez biológica y la inmadurez social, esta controversia genera conflicto en nuestros adolescentes.

La indefinición temporal de la adolescencia (la pubertad se conoce claramente los tiempos) genera un elemento más de la indefinición generalizada del rol de adolescente: oscilante entre limites mal definidos, el adolescente a menudo no sabe, o sabe mal, qué se espera de él o ella. (Alfredo Fierro).

Antes el reconocimiento venía dado por el aprendizaje de un oficio.

Alfredo Fierro también nos recuerda que la adolescencia es un periodo donde se genera la identidad, una génesis gradual, a través de complejas etapas, que conducen a una creciente diferenciación, individualización y plenitud de la persona. Esto genera una encrucijada en la que: se consolida la identidad, se recogen las líneas de diferenciación personal propias de las etapas infantiles, y se prepara la madurez de la vida adulta.

Concepto de sí mismo. La preocupación por el propio físico pasa a primer plano.

Sexualidad se da un paso del autoerotismo o erotismo dirigido a la propia persona, al heteroerotismo o erotismo dirigido hacia los demás.

Momento de máxima tensión entre padres e hijos la pubertad, cabe destacar que los adolescentes sienten admiración por los adultos en general y por sus padres en particular cuando estos son coherentes.

Puede darse el síndrome de la “perpetua adolescencia”, que se caracteriza por sentimientos de inferioridad, incapacidad de tomar decisiones, pautas de comportamiento irresponsable, ansiedad, egocentrismo, narcisismo y parasitismo emocional.

Importante el grupo de iguales, fundamental. Se dan diferencias según Coleman, las chicas parecen inclinarse por la complicidad de sentimientos y hacia los factores emocionales de las relaciones, mientras que los chicos resultan ser menos exigentes, centrándose más en las actividades que comparten y mencionan menos tensiones debido a la exclusividad o no de los sentimientos.

Una etapa tan controvertida como apasionante.

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