Tan importante es para un niño su tribu, como su ADN

Mi hija Candela es la mayor de sus primas. Fue la primera en nacer, un 28 de marzo Domingo de Ramos. Cada ciertos años vuelve a darse la misma circunstancia, como este 2021. Domingo de Ramos y 28 de marzo. La pena es que no lo podremos celebrar como merece, y van dos. La primera nieta y sobrina es siempre la que se lleva la atención por la novedad: todos en torno a la bañera en el rutinario momento del baño, déjamela para darle un paseo, hoy le doy yo de comer, déjamela aquí un rato, vosotros id para casa… Se comprende, fue la primera. Hace unos seis meses llegó la última. Tanto mi hermano, como mi cuñada y cuñado tienen dos criaturas y no está en el ánimo de nadie llegar a la familia numerosa. Desde que Candela nació en el 2010, se ha ido notando el cansancio en la familia, no había tanta disposición como con la primera, pero… Llegó la última. Quizá pensemos en la familia que será la última vez que podremos disfrutar viendo crecer a alguien desde su nacimiento. También ayuda que la niña sonríe a todas horas, no llora prácticamente e interactúa muy bien.   

La interacción cuando somos pequeños tiene un componente bio-psico-social. Los tres elementos influyen. Tan cierto, como que nuestro calendario madurativo a nivel biológico es el mismo. A los padres y madres se les exime de un conocimiento exhaustivo del desarrollo evolutivo, a pesar de que libros como “Qué se puede esperar cuando se está esperando” se vendan como churros. Los profesional que trabajan con menores niños o adolescentes deberían tener nociones sobre el desarrollo evolutivo de sus educandos, entre otras cuestiones para no pedirles más de lo que realmente pueden dar.

John Locke planteo que venimos al mundo siendo una tabula rasa, el ambiente nos irá moldeando e iremos adquiriendo habilidades. La pequeña de mis sobrinas no reiría si no hubiese repetidamente recibido otra sonrisa a cambio o más aún, una alharaca. Sí, el ambiente modela, pero la herencia es determinante. Plantea Miguel Moreno que una condición necesaria para que las intervenciones ambientales surtan efecto es que los factores hereditarios hayan «hecho bien su trabajo».  

Estamos preparados genéticamente para que nos atraigan los estímulos de naturaleza social. Mi sobrinita prefiere jugar con su hermana o primas, busca la interacción social así como tiene ciertas necesidades: protección de peligros reales, cuidados básicos, vínculos afectivos, acceso a la exploración del entorno físico y social .

Jose Antonio Marina no es santo de mi devoción, pero admito que tiene ideas buenas como la de rescatar el siguiente proverbio africano: para educar a un niño hace falta una tribu entera. Mi sobrina necesita de su familia para crecer, también de la extensa y de su pueblo. Precisa de un grupo social transmisor de la cultura. El ejemplo de Víctor, el niño salvaje de Aveyron, que vivió sin contacto social hasta los once años es un claro ejemplo de que sin conocimiento social no hay conducta social, ni vínculos afectivos. Itard el médico que lo observó, escribió: no mostraba ningún afecto a quienes le cuidaban y que, en suma, se mostraba indiferente a todo y no prestaba atención a nada.

En el salón tenemos un espejo, mi sobrina en brazos es puesta frente a él y no se reconoce, aún. Lo cierto es que tenemos dificultad para determinar cuando se establece una propia identidad (el self). Resulta curioso que sonriamos, juguemos con lo que tenemos a nuestro alrededor sin tener conciencia de que somos, existimos. Cuando somos niños aumenta nuestro conocimiento y progresan nuestras actitudes positivas hacia nosotros mismos en la medida que nuestras relaciones con los demás se van haciendo más claras. Esta característica, la de conocerse a sí mismo, tarda en eclosionar y cuando lo hace, a veces, cuando somos más mayores somos capaces de reconocernos pero no de querernos (este es tema para otro post).

Seguiré con el juego, fundamental, la socialización e interacción lúdica con los iguales es importante. El juego como patrón básico de socialización la actividad lúdica se involucra en la transformación evolutiva. El juego siempre tiene un referente social, aunque se juegue solo. También hay que destacar la necesidad de ofrecer a los niños espacios donde puedan desarrollar su espontaneidad.

No he visto en mi sobrina, a estas alturas estarás convencido de que nos tiene a todos loquitos, tener una rabieta. Las tendrá en su casa, imagino. Un rabieta es la constatación del deseo infantil. La rabieta surge de la incapacidad de expresar de otra forma que se quiere algo.

La figura de apego, fundamentalmente las madres, facilitan que se dé la citada sociabilidad. La sociabilidad es fundamental en nuestro desarrollo, hasta en la construcción del esquema corporal no solo es necesaria la maduración neurológica y sensorial o ejercicio, también lo es la experiencia social.

Para terminar recomendar la web Educación Inicial, llena de recursos.

Me voy a ver a mi sobrina 😉

 

P.D.: Hace unos años realicé una presentación sobre todo esto que quizá te interese echarle un vistazo:

 

 

 

 

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