Dios está en todas partes (menos en los libros de texto)


Bienaventurado el hombre que no sigue las consignas del Partido, ni asiste a sus mítines, ni se sienta a la mesa con los gánsters, ni con los Generales en el Consejo de Guerra
Bienaventurado el hombre que no espía a su hermano, ni delata a su compañero de colegio.
Bienaventurado el hombre que no lee los anuncios comerciales, ni escucha sus radios, ni cree en sus slogans
Será como un árbol plantado junto a una fuente.

Ernesto Cardenal

Inicio de curso de mi hija mayor. Con sus tres añitos empieza el segundo ciclo de Educación Infantil y entra en el CEIP más cercano a casa.
Estamos preocupados su madre y yo.
Cuando en junio formalizamos la matrícula, inesperadamente la Secretaria nos dijo que el Director quería hablar con nosotros, en aquella ocasión me acerqué al centro ilusionado por creer que ese encuentro formaba parte de un interesante protocolo de bienvenida al Centro. Todo entusiasmo se derrumbó cuando constaté que nos llamaban porque nuestra hija NO había elegido “Religión Católica”. Me habló de infraestructuras deficitarias y recursos humanos escasos, me apuntó que muy pocos niños en Infantil no la elegían (un 2%), siendo un engorro a nivel organizativo, que nos lo decía para que supiésemos no solo aquella detallada circunstancia logística sino también el perjuicio que podríamos causar a la niña. Le expuse que nuestra postura era coherente, los niños no están bautizados, serán ellos los que decidan formar parte de la Iglesia si quieren, y sobre todo porque creemos en una Educación Pública, Democrática, Laica y de Calidad. No respondí, solo le dije que debía hablar con mi mujer y que le daríamos una respuesta lo antes posible. Al día siguiente llamamos al centro comunicando que NO se matricularía en “Religión Católica”.
El feliz verano nos condujo inexorablemente al inicio de curso, acudí a la presentación el lunes. Tuve que pedir dos horas en el trabajo (no entiendo porqué se hace una reunión de familias a las doce del mediodía). Ayer martes mi mujer pidió el día para acompañar a la niña en su primer día  lectivo y cuando fue a recogerla la profesora de “Religión Católica”  se le acercó. Volvió a insistir en las circunstancias especiales en las que se encontraba la niña, ya que solo ella y un niño musulmán no tenían la asignatura de Religión, certificó que iba a tener que ser sacada del aula durante esa hora semanal. Aquello podría no venir bien a la niña. De nuevo con los miedos, con esa facilidad que tiene la Iglesia (mala) de apocar a sus miembros; de transmitirles el miedo al diablo, al pecado, a la imposibilidad de salvación si no se hace lo que es debido, a la reprimenda pública de Juan Pablo II a Ernesto Cardenal cuando le dijo en el aeropuerto de Managua aquello de “Usted debe regularizar su situación”. No. Odio esa Iglesia, y odio aún más que sean seglares los que la practican.
Estamos preocupados porque no sabemos como van a sacar a la niña del aula, harán que el pueblo enfervorizado la señale con el dedo y grite aquello de “No a Barrabas no, Jesucristo ¡Crucifixión!”. Después de sopesarlo, decidimos seguir con la decisión tomada aunque no descartamos incorporarle al grupo filocatólico si es necesario. Tenemos claro que no vamos a hacer sufrir a la niña, no queremos enemistarnos con el centro al que nuestra hija acudirá durante los próximos nueve cursos, pero la idea de acudir a “inspección educativa” me visita de vez en cuando (si yo fuese mi amigo Jochimet, ya estaría el caso encima de la mesa de inspección desde junio).
San Pablo tuvo una fuerte discusión con la máxima autoridad cristiana de su época (San Pedro) en Antioquia, por aquel entonces los cristianos mantenían costumbres judías, cuando alguien se hacía cristiano primero debía hacerse judío,por ejemplo los hombres debían circuncidarse. La lógica era que Jesús fue judío. Pedro, primer papa, defendía aquella exigencia y reprochó a Pablo que paganos no judíos entrasen en la Iglesia sin cumplir los preceptos judaicos. Pablo planteó que no era necesario hacerse judío para ser cristiano, algo que posteriormente se institucionalizó, universalizó y permitió la entrada de paganos. A partir de entonces podrían realizar su deporte favorito los sábados, comer marisco o atiborrarse a jamón. Y digo yo, cuan Saulo de Tarso, acaso no se puede ser cristiano sin ser católico; a caso no pueden tus padres transmitirte unos valores cristianos sin necesidad de estar bautizado; a caso no se puede ser cristiano y defender un estado laico y una educación estrictamente democrática y laica… Por supuesto que se puede (y se debe añadiría).
Todo esto justo en la misma semana en la que en Francia se ha publicado La Carta de la Laicidad:

1. Francia es una República indivisible, laica, democrática y social que respeta todas las creencias.

2. La República laica organiza la separación entre religión y Estado. No hay religión de Estado.

3. El laicismo garantiza la libertad de conciencia. Cada cual es libre de creer o de no creer.

4. El laicismo permite el ejercicio de la ciudadanía, conciliando la libertad de cada uno con la igualdad y la fraternidad.

5. La República garantiza el respeto a sus principios en las escuelas.

6. El laicismo en la escuela ofrece a los alumnos las condiciones para forjar su personalidad les protege de todo proselitismo y toda presión que les impida hacer su libre elección.

7. Todos los estudiantes tienen garantizado el acceso a una cultura común y compartida.

8. La Carta del Laicismo asegura también la libertad de expresión de los alumnos.

9. Se garantiza el rechazo de las violencias y discriminaciones y la igualdad entre niñas y niños.

10. El personal escolar está obligado a transmitir a los alumnos el sentido y los valores del laicismo.

11. Los profesores tienen el deber de ser estrictamente neutrales.

12. Los alumnos no pueden invocar una convicción religiosa para discutir una cuestión del programa.

13. Nadie puede rechazar las reglas de la escuela de la República invocando su pertenencia religiosa.

14. Está prohibido portar signos o prendas con las que los alumnos manifiesten ostensiblemente su pertenencia religiosa.

15. Por sus reflexiones y actividades, los alumnos contribuyen a dar vida a la laicidad en el seno de su centro escolar.

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