Objetivo lector cumplido

Creo que fue al responder el año pasado a una pregunta en forma de tuit de Lourdes Domenech (¿Cuántos libros has leído este 2011?) cuando me fijé el objetivo de leer al menos uno por mes durante este 2012. Para ir teniendo constancia de estas lecturas cree el blog “La senda de los libros” en Tumblr. Este sistema me resultaba muy cómodo solo tenía que sacar una foto con mi móvil o tablet y enviarla a una dirección de correo con el título y autor, automáticamente se publicaba; al tenerlo vinculado con Twitter y Facebook hacía participes de mi lectura a  mis redes sociales.
Si cuento el libro ” ¿Dónde van los chinos cuando mueren?” de Ángel Villarino, que cerrará la lista dentro de poco y que actualmente me tiene entretenido, serán un total de veintidós los que complete. Teniendo en cuenta que uno de ellos es una, muy recomendable, novela gráfica “Green Manor” y que los diferentes poemarios transitados, principalmente de autores como Cernuda, Gimferrer, Gloria Fuertes, Juan Ramón Jiménez, Rimbaud y Asier Vázquez los contabilizo como uno solo. He descartado en esta cuenta la relectura anual de “El Principito” y otros libros con un caracter más profesional que he ojeado o leído a medias como por ejemplo “Educación Expandida” de ZEMOS98, “Aprendizaje invisible” de Cristobal Cobo y John W. Moravec  o “La sociedad desescolarizada” de Ivan Illich… Hay más pero estas lecturas no las registro y algunas se pierden en el olvido.
Objetivo cumplido con creces.
Empecé el año como lo estoy terminando leyendo ensayo, curiosamente el primer libro leído no ha sido subido a “La senda de los libros” porque lo dejé, no lo he podido fotografiar. Aún no me lo han devuelto ¿Se cumplirá aquello de “libro prestado, libro perdido“? Deseo que no. Siempre me atrajo la figura de Jesús Eguiguren como personaje clave en el entendimiento entre los vascos, me parece una político integro y coherente a pesar de que no comulgue con sus siglas. Su participación en el programa “Salvados” donde predijo que ETA terminaría pronto, sumado a la ilusión que me produjo aquel 20 de octubre el anuncio del cese definitivo de la violencia por parte de ETA (nunca olvidaré aquel post que escribía aquí un martes 20 de octubre por la mañana bajo el título “Siento morriña” y a la 19:00 de la tarde me enteré del comunicado de la banda terrorista, aquel sentimiento me punzaba el alma por la incapacidad de abrazar a mis seres queridos). El libro en cuestión “ETA Las claves de la Paz” está escrito por el mismo Eguiguren y el periodista Luis Rodríguez Azpiolea, plasma perfectamente como vive un negociador todo el proceso y nos muestra la miseria y odio propios de la guerra. Muchas imágenes me quedaron de ese libro quizás la que con más intensidad recuerdo son los encuentros entre Otegi y Eguiguren en un caserio guipuzcoano y los viajes de este último desde San Sebastián a Ginebra solo en su coche, si eso no es sacrificarse por la Paz… Aquel fue el libro de enero.
En febrero trabajaba en Mairena del Alcor en un centro Cívico que tiene una de las mejores biblioteca que he visto. En torno a la cuesta de enero por abajo y al día del libro por arriba en la biblioteca realizaban una campaña de un kilo de legumbres por un libro. Yo llevé varios kilos y uno de los que obtuve en el trueque fue “Balzac y la joven costurera China” de Dai Sijie. El libro habla sobre la China revolucionaria cultural de Mao y como dos muchachos de ciudad enviados al campo para su formación maoista entablan una relación con una muchacha de un pueblo vecino y con los libros prohibidos que un compañero, un tanto esquivo y aprovechado, escondía en un baúl. El triángulo que se describe así como la forma en que el autor nos transmite a través de sus personajes vivencias que él mismo tendría en un centro de reeducación al que fue enviado, hacen de esta novela una interesante opción para conocer el universo oriental. Sin duda la lectura de este libro me empujó a comprar el citado ” ¿Dónde van los chinos cuando mueren?” de Ángel Villarino que nos habla sobre la inmigración china a España. China ese gigante igual de magno en su desconocimiento y cuyos ciudadanos son tan prejuiciados.
El siguiente libro fue un flechazo por el título “Kuala Lumpur” lo vi de lejos en una estantería de la biblioteca de Mairena y me acerqué pensando que sería una guía de viajes o algo parecido sobre Malasia, para mi sorpresa era una novela escrita por un diplomático Carles Casajuana. Versa sobre la construcción de la torre Petronas y un asesinato cometido por motivos empresariales, durante todo el libro se describe como es la vida en este país del sudeste asiático y nos muestra como se articula una sociedad mestiza que intenta ajustarse la nueva pujanza económica malaya. Tengo la sensación de que el libro nos se cierra bien, apresura su final y no lo redondea. Entretenido, sin más.
Conseguir “Los conquistadores de lo inútil” fue una odisea pero en cuanto calló en mis manos en libro de este aventurero francés lo devoré. Muchos lo consideran el mejor libro de su género. Habla sobre la montaña y el amor que mucha gente la profesamos. Lionel Terray, su escritor, fue un pionero del alpinismo, aparentemente un segundón por aquello de que se quedó en el campamento previo a la cumbre del Annapurna para ayudar en el descenso al recientemente desaparecido Maurice Herzog tras conquistar el primer 8000. En este libro Lionel nos cuenta su vida vinculada al montañismo desde su descubrimiento de la montaña en Grenoble hasta 1961 con el ascenso a las cimas más altas del mundo como el Makalu (primero en hollarlo). Creo que no hay libro al que más veces haya marcado sus páginas, no es de extrañar Terray era tan buen escalador como escritor y muchas de sus frases han pasado a la historia del alpinismo. Un ejemplo prosaico pero útil para entender su visión, página 157, el alpinismo no se considera generalmente deporte, lo que a veces es discutible. Sea como fuere, esta actividad se diferencia del resto de los deportes por el hecho de que el hombre, en lugar de enfrentarse a otros, con el vano deseo de superar a su semejante y sin duda pregonarlo, lucha contra las fuerzas de la naturaleza y su propia identidad. Muy recomendable para quien le guste la montaña, para el resto quizás lo encuentre con un montón de palabrejas técnicas que molesten, a mí aunque no sepa mucho de esta terminología, convivo con ellas con agrado.
Llegó mayo y me acerqué a Manuel Chaves Nogales, periodista sevillano que describió su tiempo con una objetividad digna de ser tenía en cuenta por cualquier persona que se acerque al mundo del cuarto poder. Me lo recomendó Antonio López Hidalgo tras compartir mesa redonda con él en la Facultad de Psicología de la Universidad de Sevilla, a la que me referí en un post aquí. Me dijo que era el precursor junto con periodistas como Truman Capote del género reportaje. Empecé por “La defensa de Madrid” que cuenta la resistencia de la capital al ataque de las tropas Nacionales, podríamos decir que el protagonista del libro es el general Miaja que es descrito por el periodista como un militar integro con tintes heroicos.  Tuve la suerte de que aquel mes se celebraba en Sevilla la feria del libro y que este año se dedicaba a este insigne hispalense, allí pude adquirir “La agonía de Francia” (leído en agosto), “A sangre y fuego” (leído en junio) y “Juan Belmonte, matador de toros” este último lo empecé pero lo dejé, en realidad lo compré para que lo leyese la abuela de mi mujer que por aquel entonces se estaba leyendo “Joselito” y decidí regalarle este de Chaves Nogales, dicen que es la mejor biografía sobre un torero que jamás se ha escrito. La mujer lo leyó y me dijo que le había gustado entre otras cosas porque hablaba de lo que ella había vivido. No me arrepiento de haberme acercado a este autor. Para empezar recomendaría “A sangre y fuego” sus nueve historias sobre la Guerra Civil española no tienen desperdicio. Me queda pendiente otro de los libros de este autor, publicados por la modesta editorial “Libros del Asteroide” (el otro día los vi en el programa de tve “Página 2” minuto 7) concretamente “La vuelta a Europa en avión, un pequeño burgués en la Rusia roja“. Veremos si cae en 2013.
En mayo también leí otro libro sobre la Guerra Civil “1937 vidas y bombas” editado por temas vizcaínos, una editorial de la BBK que desde hace tiempo aborda aspectos históricos del territorio hostórico, en este caso la “acción del libro” que se desarrolla en mi país de origen (Bizkaia).  Me lo regaló mi padre que lo había adquirido en la presentación del mismo en el 75 aniversario de la masacre de Gernika, las cuatro historias tienen algo de especial pero me quedo con la primera “Guernica: hombres de paz” escrita por Ignacio Martínez de Pisón que nos novela el paso del gran Frank Cappa por la villa guerniquesa tras el bombardeo. Aquella lectura me inspiró un microrrelato que convertí en podcast.
Llegó junio y tocaba hincarle el diente al único libro que me quedaba de la trilogía de Eduardo Mendoza (ahora después de la publicación de “El enredo de la bolsa o la vida” tetralogía), la verdad es que la leí desordenada empecé hace varios años por el tercero de la serie “La aventura del tocador de señoras” continué el pasado 2011 por “El misterio de la cripta embrujada” que abría la serie y terminé este año con el segundo “El laberinto de las aceitunas”  en este caso el protagonista, sin nombre, curiosamente en ninguna de las obras se le conoce el nombre, persigue un maletín que dará multitud de situaciones rocambolescas propias de una mente como la de Mendoza, prodigiosa, rica en generar situaciones delirantes que hacen descubrirse al lector con una tonta sonrisa, mientras espera la siguiente. Muchas son las obras de Mendoza leídas y siempre acudo a él cuando necesito un momento de humor ácido y reflexivo. Eso sí ninguna de ellas hasta ahora supera el regusto que me dejaron “La Ciudad de los prodigios” o la simple y mordaz “Sin noticias de Gurb”. Recomendable leer a Mendoza, aunque algún libro se te pueda atravesar, mi ejemplar “Tres vidas de Santos” espera en el aparcamiento de los que merecen una segunda oportunidad.
Comenzaban las “vacaciones” en realidad en julio no estaba trabajando y entiendo por vacaciones las que coincidían con una salida de casa para descansar coincidiendo con las vacaciones de mi mujer. Decidí echar a la maleta un libro que el año pasado me encantó y del que incluso hice una recomendación para Kuentalibros, si quieres saber de él pincha aquí, el “Bajo los cielos de Asia” de Iñaki Ochoa de Olza no me gustó tanto como el año pasado, quizás porque conocía las peripecias de ese alpinista navarro y no me llenó tanto. Aquella sensación de haber perdido el encanto que me sedujo en la primera lectura me dejó un poco huérfano de lectura, y mi mujer que captó esa desilusión y la ausencia de momentos de lectura me dijo “porque no te decides por algo más ligerito” ¿Ligerito? En aquel momento en la librería de la playa me puse a ojear y me topé con Matilde Asensi, me acordé de “Iuacobus” y lo mucho que me gustó su lectura y sin dudarlo empece con “Tierra firme“, me duró dos días y los ánimos de mi mujer se tornaron queja cuando me dijo que ahora no hacía otra cosa que no fuese leer “chico eres o blanco o negro”, volví a la librería estival y adquirí el segundo de la trilogía “Venganza en Sevilla” me lo bebí en otros dos días. En tercero no estaba en edición bolsillo, ya que se acababa de publicar con motivo de la Feria del libro de este año, su título “La conjura de Cortés”. Cuando llegué a Sevilla lo compré pero hete aquí que por una extraña razón el tercero me cansaba, no conseguía engancharme y al final del primer capítulo lo aparqué. Quizás la falta del oleaje de fondo que ambientaba una lectura que se sitúa en el caribe conquistado por los castellanos en el zenit de su expansionismo, me desconectaba de la lectura. Aunque creo que en realidad fue lo retorcido y forzado que es el inicio de esta novela, en algún momento retomaré.
Después me cautivo de nuevo Arturo Pérez-Reverte con “Cabo Trafalgar” y lo hizo por la forma de utilizar el lenguaje en una batalla naval, una narración cargada de tecnicismo navales con una rigurosidad exquisita. Sinceramente la batalla de Trafalgar siempre me ha atraído  Para mí fue toda una sensación contemplar el faro del cabo de Trafalgar y mirar al horizonte e imaginar aquella formación británica comandada por Nelson contra la franco-española en lo que se dice fue el principio del fin de Napoleón en Europa, por lo menos en lo que al aspecto naval se refiere. Con similitudes al “Trafalgar” de Benito Pérez Galdós, en este caso Perez-Reverte es más él que nunca donde el honor está por encima de todas las cosas y la pérfida albión se presenta como lo que fue, un equipo compacto de desaliñados piratas frente a una alianza caracterizada por la falta de liderazgo y arrojo, en lo que a los gabachos se refiere claro está. He leído poco de Pérez-Reverte pero nunca me ha desilusionado.
Leer a Boris Vian es una de los mejores descubrimientos que he tenido este 2012 su “Escupiré sobre vuestra tumbra”  es trasgresivo, provocativo, insultante, repugnante… Para más señas decir que el propio Boris Vian murió de un ataque al corazón durante la proyección de la adaptación al cine de esta novela. Leer a Vian es emotivo, te mueve, te provoca y cuando terminas de leer te quedas así como pensando eso de “qué cabrón el tío”, puede decirse que es mi primera novela negra, de ahí mi impacto. Nunca me había acercado a este género, en realidad no soy tan buen lector lo de este año ha sido una excepción. Como dije compartía mis lecturas con las redes sociales, vía Facebook mi maestro de Literatura y de muchas más cosas Jose Luis González me recomendó que leyese “1.280 almas” de Jim Thompson . Lo hice en septiembre, de nuevo me encontré con el género con esas emociones que convoca ver como los personajes no se dejan llevar por ningún convencionalismo sino que son capaces de pegar dos tiros a bocajarro a una persona sin la más mínima mueca, pero además después justificar todas y cada una de sus acciones. Este libro habla sobre los complejos, la autoridad mal llevaba y la envidia. Recomendable adentrarse en el género de la novela negra.
Volvamos a agosto, tras la lectura de “Escupiré…” decidí terminar con un libro que había empezado en el 2011 y había aparcado hasta este caluroso mes, “1Q84 Libro 1 y 2″ de Haruki Murakami. una de las razones por las que creo que se me atragantó fue por mi falta de hábito en la lectura con e-book, esté ha sido el primero que he leído en este soporte. Murakami tiene una lectura fluida es claro en su argumentación, aunque esta novela se la va un poco de las manos lo fantástico. Sitúa la trama en 1984, en similitud con Orwell, y va alternando capítulos protagonizados por Aomane y Tengo los principales personajes. Tengo (no el personaje sino tengo de yo tener, cuántas veces tuve yo esta equivocación durante la novela) pendiente el libro 3 ya que deja abiertas varias cuestiones. A pesar de los pesares recomiendo leer a Murakami, el siguiente será “Tokio Blues”.
Otro descubrimiento sin duda es Paul Auster y su “El palacio de la Luna” creo que es el libro que más me ha gustado de los que he leído este año, pero sobre todo por la historia que me llevó a descubrirlo. Lo tenía pendiente desde 1990, hasta este año no he tenido el impulso de encontrarme con él. Lo cuento en kuentalibros también.  Si te gustan las novelas cuyos personajes nos narran sus viajes interiores y sus peripecias vitales no debes perderte esta gran obra, un clásico de los 80.
Green Manor” es una joya de la novela gráfica. Fue curioso como lo adquirí. Pasaeba por la feria del libro de Madrid y mientras ojeaba en un stand de cómics el vendedor me asaltó y me empezó a preguntar si me gustaba el género y que había leído, le dije que lo básico “Asterix y Obelix”, “Superlópez” y poco más, de lo último “Persépolis”. Me intentó contentar con un “no está mal”. La cosa es que me presentó Green Manor y me lo recomendó fervientemente. Estaba claro que quería vender, pero bajo esa insistencia y objetivo monetario se movía una seguridad en los argumentos que me convencieron. Recuerdas esa sensación que tienes dos pasos después de dejar una tienda en la que ha regateado y dices “seguro que podía haberlo sacado más barato“, pues esa misma sensación tuve yo con este cómic “me han engañado fijo“. Pero no, sus autores Bodart y Vehlmann plasman, con gran calidad de dibujo y guion en dieciséis historias a color, las peripericias de un club de distinguidos señores que se reúnen en un local de alta alcurnia y hablan sobre la muerte y los asesinatos perfectos. Curioso el mundo de los cómics. Por ahí recomendaron “Píldoras azules” o “Maus” (primer premio Pulitzer en cómic) pendiente para este año entrante.
Para ir finalizando los dos últimos libros leídos han sido “Ethan Frome” y “Darse a la lectura“. El primero se enmarca dentro de los libros del Club de Lectura Ocnos al que acudo desde octubre, el hecho de no elegir yo el libro me ha condicionado mucho y dudo que mi resistencia la imposición lectora me vaya a permite continuar en esta experiencia de animación a la lectura. El libro de Ethin Wharton me costó un poco por su lentitud, por otra parte la forma en la que la autora describe la sociedad rural norteamericana fue interesante, incluso la forma en la que describe la soledad es atractiva, pero no acabó de cuajar. Respecto al libro del antiguo ministro de Educación Ángel Gabilondo, me dio la sensación de estar leyendo un blog en un libro sus capítulos cortos e intensos trabajando cada uno de los aspectos de la lectura, metaleer a Gabilondo puso la guinda, con el permiso del libro que actualmente leo y espero finalizar antes de las campanadas, a un año lleno de interesantes lecturas.
Qué me deparará el 2013. Sigo marcandome  el mismo reto uno por mes, pero este año me gustaría aventurarme con algún clásico ruso.  Se verá.

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