Los saharauis y "El molino de Uld Rabú"

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Al pueblo saharaui me une una larga amistad que se remonta al verano 1996, cuando mis padres acogieron a un niño saharaui (Brahim) en casa. Fue una experiencia inolvidable. Después llegó mi etapa de militancia y durante dos o tres años tuve mi primer programa de radio en este caso sobre el Sáhara occidental, de aquella época este cuento que acabas de escuchar. Con el tiempo todo se asienta y poco a poco fui dejando de gritar por ese pueblo olvidado, empecé a hablar, a dialogar siempre que podía sobre su situación, sobre su realidad. Hace dos años tuve el placer de cerrar el curso de Tres Tizas y aproveché para dedicarles el último post.
Ahí lo tienes:

Eneko espera a Bachir para que acompañe los acordes aprendidos este curso de guitarra, con la palangana del aitite*. Carmela sabe que en breve será otra vez peluquera en el desierto, recogerá los lacios pelos de Laila los sumergerá en abundante agua y finamente desenredará nudos que empezaron a gestarse cuando emprendió viaje a España. Manolín lustra la bicicleta que se le quedó pequeña y que sufrirá el ímpetu de Barikaala. Esa bicicleta espera todo el año la llegada de este saharaui de Dajla. Almudena va a la piscina, en la mochila sus últimos bocadillos de chorizo; la próxima semana  jugará con una niña de su edad con raro nombre, Wishmula, y su merienda, sobre la fina hierba de la piscina municipal, será de pavo, queso con membrillo… de todo, menos de jeluf*.
Bachir intenta recordar como era Eneko mientras sube al avión, da igual, es su mejor amigo en el “baisvásco“. Laila abraza a su madre  fuertemente, sabe que así la dureza de la Hammada, no castigará tanto este año. También piensa en Carmela que, en breve, le enseñará todos sus nuevos juguetes. No le importa. Sabe que la calle es para ellas su mejor juguete. Barikaala siente la velocidad de la “ishicleta” a una rueda de distancia de Manolín y se despide de sus hermanas y hermanos hasta septiembre, cuando pesará cinco kilos más y traerá gafas nuevas (si no se rompen antes por la bicicleta). Wishmula sabe que va a casa de Almudena y tiembla sólo con oír ”avión“, sus hermanas le han contado que aquello es maravilloso, pero a ella le gusta su Jaima y su querida Deíde*.
*Aitite: Abuelo           *Jeluf: Cerdo        * Deíde: Mamá

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Si tienes opción y puedes, acoge a un niño o una niña saharaui en tu casa durante este verano.
No te arrepentirás.

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