Mis lecturas de verano 2011 (I) “Bajo los cielos de Asia”

Como el verano pasado este también está generado buenos momentos de lectura. Previo a la marcha a la playa hice por primera vez un pedido en una tienda online de dos libros. El primero de ellos me llegó a tiempo. Tan a tiempo que lo terminé antes de meterlo en el equipaje. Hay que decir que lo devoré en tres días, el libro en cuestión es:

“Bajo los cielos de Asia” de Iñaki Ochoa de Olza en él este himalayista nos cuenta su evolución dentro del deporte de alta montaña como es el alpinismo. El libro puede ser considerado “literatura de montaña” o incluso “libro de viajes”. Con una soltura y una escritura ágil, en ocasiones profunda, Iñaki se nos presenta como un idealista con unas conviciones etícas y estilisticas de cómo se debe ascender (y descender) a las cumbres más altas del mundo: sin oxigeno de apoyo, sin utilizar cuerdas fijas que no hayan sido fijadas por un mismo y sobre todo con un respeto radical a la montaña y sus gentes.
A lo largo del relato se describen las ascensiones que realizó, incluyendo las que no llegaron a completarse por diversas complicaciones o porque simplemente no lo veía claro, en ningún momento el hacer cima suponía una obligación que lo expusiese a temerarios intentos. De hecho en el libro apunta numerosos descuidos que acabaron con la vida de montañeros demasiado ansiosos por llegar hasta la cumbre.
Iñaki se muestra como una persona que amaba el Himalaya y sus gentes, habla de igual forma de sherpas que de expedicionarios y entabla relaciones que le permiten llegar a expresarse en nepalí. En un momento, en Nepal cuando la guerrilla maoista los retiene descendiendo en Makalu un comandante lo reconoce.
Durante todo el libro Iñaki hace referencia a un poeta al que adora, Bob Dylan, y del que tiene influencias en su escritura. “Pero aún y así no me importan las cuspides de las montañas, esas cimas estériles que solo son la medida de nuestro propio ego. Quisiera desprenderme de ellas para siempre, quisiera no necesitarlas más”.

Iñaki leía mucho, hace referencia a algunas obras necesarias en el mundo del alpinismo pero también cuanta que en los diversos campos base leía a Joyce, Javier Reverte o Huxley, con este último recordé su “Un mundo feliz” y la sociedad utópica que creó, recordé que tenía pendiente por leer “Walden Dos” de B.F. Skinner; junto a “La montaña mágica” fueron los dos libros que acompañaron a los bañadores en la maleta, a la espera de que llegase el otro que acaba de pedir en la librería del pueblo.

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