Mi verano lector

Ando dándole vueltas al post mensual que publico en Trestizas. Para empezar mi colaboración tresticera me gustaría recomendar “El arte de amargarse la vida” y así lo haré, pero me puede la responsabilidad que conlleva recomendar un libro.  En ese proceso de creación he recordado mi experiencia lectora, este verano, que ha sido de las más productivas.

En julio escuché decir a Fernando Delgado, en una de sus “columnas radiofónicas”, que a veces nos generamos expectativas demasiado pretenciosas respecto a los libros que vamos a leer durante el periodo estival, que cargamos nuestro morral de páginas que no leeremos por la interferencia de otros placeres. Asentía en cada aseveración mientras intentaba conducir sin pisar la línea continua. Fernando al que ya consideraba la encarnación de Pepito Grillo, se equivocó conmigo.

Sin saber cómo, este verano he leído “Esfera” de Michael Crichton, “Entrevista con el vampiro” de Anne Rice, “La sombra del Viento” de Carlos Ruiz Zafón, “Cinco horas con Mario” de Miguel Delibes y algunos cuentos de Augusto Monterroso.

Este verano a diferencia de otros he tenido que estar pendiente de mi hija recien nacida, pero puedo asegurar que visité las profundidades del Pacífico y la mente humana junto a un colega de profesión, recorrí Nueva Orleans junto a Tom Cruise y Brad Pitt, me monté en una noria con Daniel Sempere y Julián Carax en Barcelona y acompañé a una viuda en el dolor en la Castilla más profunda.

Monterroso me contó varias historias, pero de la que más recuerdo tengo es  la del vendedor de cabezas gibarizadas en un país sudamericano.

Los hábitos lectores son como el surfista que espera una ola en la que se mantiene hasta que cae. Aunque puede pasar que descubra una left wave en Mundaka y… surfee… surfee…

Ahora @larita20 me recomendó en un tweet “La ladrona de libros” seguiremos surfeando

Una de las consecuencias de esta ola veraniega es la mayor fluidez a la hora de escribir un post.

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6 Comments

  1. Recuerdo con cariño mis veranos lectores cuando nació mi primera hija. Acomodaba el ritmo de lectura a sus sueñecitos, especialmente el primer año (con cinco meses) en Tenerife. Se despertaba a las siete de la mañana, bajaba con ella al kiosko de periódicos y desayunaba. Luego hacia las nueve y media o así, se volvía a dormir y yo aprovechaba para leer Cien años de soledad, Capitanes de la arena y no sé qué más. Es un tiempo entrañable que jamás volverá. Entiendo tu emoción lectora acompañada del ritmo de Candela, y tus lecturas bien aprovechadas que te han llevado a recorrer el mundo de un lado a otro. Mi verano lector ha sido más cercano. Novelas policiacas, El Danubio (que he dejado a medias para reencontrarme con él en otro momento. Seguro) y ahora estoy leyendo a Tiziano Terzani que alguien me recomendó en un comentario de un post. Espero leer tus posts y tus ideas. Entretando tengo en una vitrina el Panfleto Antipedagógico pero no sé muy bien para qué me sirve, aunque esté de acuerdo en la inmensa mayor parte de lo que razona. Saludos.

    1. Aún estoy ajustándome a los nuevos ritmos, pero lo llevamos bien. Se porta bien la muchacha ¿Sabes que nació el mismo día que murío Miguel Hernández y que su madre nació el mismo día que el poeta? Una razón más para apreciarlo.

  2. ¡Ey! Se me ha pasado … recuerdo que leí tu mención…
    ¿lo empezastes? espero que puedas leer un libro que te regala palabras a granel, palabras diferentes que llenaran las horas al lado de tu pequeña mientras duerme…
    Espero que lo disfrutes.

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