Caperucita desde otro ángulo

Flickr. Photo by telmah.hamlet

Yolanda en su educarueca posteaba EL SUPUESTO LOBO FEROZ  se trata de un visión del cuento de Caperucita desde la persceptiva del Lobo. Esta historia la hemos utilizado en el curso de FPO Monitor Sociocultural,  para trabajar conceptos como empatía, rumorología, estereotipos…

Debatimos sobre los temas que Yolanda propone al final de la historia, pero para ir fomentando la creatividad (sobre la que hablaremosen breve) también planteé que hicieran una versión desde la perspectiva de la abuelita, una de ellas lo relaciona con otra dinámica realizada anteriormente:

Su historia es:

” Erase una vez una tierna abuelita con un gran secreto que ocultar.
Esta tierna señora tenía una linda y antipática nieta que cada sábado iba de visita a su casa para llevarle el almuerzo y por el camino iba cantando y danzando, arrancando flores y pisoteando otras tantas.
La mamá de Caperucita Roja (la niña en cuestión) era conocida en el lugar como Marlene y su papá era hijo de la tierna abuelita.
Aquel sábado Caperucita Roja se encontró con el Lobo Feroz que habitaba el bosque y que además se encargaba de mantenerlo en perfectas condiciones y armonía.
El lobo al ver el destrozo que hacía la niña con sus flores; le pidió que tuviera cuidado además de no ponerse esa capa roja tan llamativa ya que estresaba demasiado a algunos animalillos.
En ese momento el Lobo pensó que debería ir a casa de la abuelita para hacer un trato con ella y así dar un escarmiento a Caperucita Roja.
Cuando llegó a casa de la abuelita le contó que su nieta andaba por ahí estropeando el bosque, sola y vestida de rojo llamativo, por lo que le propuso darle una lección.

La abuelita aceptó el trato y le dijo al lobo que mientras él estaba en la cama esperando a Caperucita ella se escondería en el armario; algo que no hizo ya que salió por la ventana del salón en busca del leñador para proponerle acabar con el lobo.

El lobo era un buen vecino pero la abuelita no soportaba sus aullidos que ni con somniferos podía dejar de oír, además  de la tremenda alergia que producía al pelo de lobo, algo que apenas le dejaba respirar. Al leñador no le pareció mala idea el trato propuesto y aceptó encantado ayudarla en su malévolo plan.
Acto seguido Caperucita llegó a casa de la abuelita y entró hasta la habitación canturreando con su estridente voz; al ver a su abuela allí en la cama se acercó para besarla pero le llamó la atención sus enormes orejas, ojos y dientes y empezó a hacer burlas y comentarios desagradables; lapaciencia lobezna se acabó y no permitió  más los insultos de Caperucita.

El lobo salió enfurecido de la cama y ésta al verlo se puso a gritar y salió corriendo por fuera de la casa. En ese instante apareció el leñador para acabar con el lobo pero falló el tiro y le dio a la abuela que estaba en la puerta de la casa y ésta agonizando confesó su gran secreto:
“Caperucita cariño mio, todos estos años han sido una mentira, tu no eres mi nieta, ni mi hijo es tu verdadero padre…”  Cristina García Serrano.

¿Te atreves con el ángulo del leñador?

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