Popperismo cartesiano

Uno lleva escribiendo cinco post desde que volvió a activar este blog y se da cuenta de que corre el peligro de perder la esencia profesional que siempre ha pretendido y gire a temáticas más personales.
Considero que es inherente a la acción de bloguear cuestionarse e interpretar al final de la escritura de un artículo aquello de: “éste quedó más personal que educativo (profesional) o viceversa”.
Esta reflexión dicotómica se radicaliza en el proceso de elaboración del post de este viernes. Actualmente no ejerzo profesión alguna, por lo que la diatriba no debiera existir. Pues bien, hoy más que nunca quiero centrarme en lo profesional, lo pedagógico… Recuperando recuerdos, estrategias y anécdotas pasadas, pensamientos presentes o intenciones futuras desde una perspectiva educativa, ya que el objetivo principal de este blog “complementándonos” sigue siendo el de aportar experiencias y reflexiones profesionales al mundo blogueducativo.
Esta semana mi lucha intradialéctica se ha centrado entre lo subjetivo y lo objetivo.

Hecho: lunes 30 de noviembre finalizo contrato con la empresa X y ese mismo día otra empresa Y me llama para hacerme entrevista.

¿Qué sentido doy a esto? Mágico. El CV en la empresa Y fue entregado en dicha entidad hacía un año, y… Justamente me llaman el mismo día que me quedo en paro. No sé lo que hubiese dicho Nietzsche en una situación como esta pero a mí lo primero que se me vino fue un “¡Dios existe!”.

Ya pasé la entrevista (el miércoles). La magia se disipó cuando la entrevistadora me dijo aquello de “ya te llamaremos, entras en una bolsa de empleo”. El comentario que me gustó fue “de cada 15 C.V. de mujeres nos llega 1 de hombres”. Puedo considerarme una especie de “mirlo blanco”.
Me quedó un cierto regustillo mágico sobre la casualidad de la llamada telefónica y me puse a investigar sobre el porqué; con el objetivo de crear este post. Recogí las siguientes reflexiones de diferentes filósofos de siglo pasado:
Popper me sugiere que la llamada es irrefutable y al intentar someterla a una teoría que pueda ser sometida a control, prohíbe ciertos acontecimientos. Con lo que si creo una teoría sobre las llamadas de empresas Y los últimos días de contrato en empresas X puede pasar que no se vuelva a dar ninguna llamada otra vez.

Gadamer me insistió en que siguiese preguntándomelo porque la pregunta abre el camino, propone una senda por la que la respuesta transita, vamos que Gadamer podía haber nacido tranquilamente en Vigo en vez de en Marburgo, le preguntas y te responde con otra pregunta, algo, más gallego que el lacón con grelos.

Adorno aseveró que debo poner el pensamiento en relación a la condición social del momento en el que surgió. Mi idea “conseguir trabajo” se contextualiza en una situación de “crisis global laboral” por lo que según Adorno mi sorpresa está condicionada por mi deseo de “obtener trabajo”.

Habermas me aconsejó que me olvidase del esquema marxista clásico de emancipación a través del trabajo y recordase que el hombre en tanto ser racional aspira a la libertad (con o sin trabajo);

Lacan siempre anticartesiano me repitió aquello de “piensa donde no eres; luego eres donde no piensas” ese negativismo lacaniano me desorientó y como empezaba a estar harto le pregunté a Don Ortega y Gasset ¿Qué es Filosofía? Él me contextó con 219 páginas de las cuales recojo la siguiente reflexión en su lección VIII sobre el descubrimiento de la subjetividad: “No se puede dudar de más que dudaron académicos: ni Descartes y Hume, ni Kant han sido de superior escepticismo. No podemos saber lo que son las cosas. A lo sumo podemos decir lo que nos parece que son.

Por lo que puedo decir que la llamada fue una casualidad porque así me lo parece.

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6 respuestas a Popperismo cartesiano

  1. Juanjo dijo:

    Me alegra que este blog exista y no sea una idea platónica, y espero que ese trabajo pase de la potencia al acto a la mayor brevedad posible, y que sigas trabajando con potencia actualizada. Me ha encantado tío, y me he reído un buen rato. No sé, de todas formas si fue casualidad causalidad lo de la llamada, si es que las llamadas existen, aunque Ortega necesitaría más de 219 páginas. Muy buena la ironía. Me ha encantado 🙂

    Un saludo.

    • Gracias Juanjo viniendo de un profe de Filosofía el comentario se agradece. La verdad es que yo recuerdo con agrado mi profesor de Filo de 3º de BUP, era raro, hablaba y hablaba, daba clases magistrales y a veces lo entendíamos. Guardo con agrado los apuntes de aquel curso… Cuando no entiendo algo me sumerjo en esas páginas llenas de ideas… Siempre encuentro algo. Un saludo compañero

      • Juanjo dijo:

        ¡Qué suerte tío! Yo recuerdo un desastre de 3º de BUP, contándonos cosas sobre san Agustín y casi insultando a Marx. Un colegio de curas de esos a los que me llevaron mis padres, que espero que quisieran volverme ateo, porque lo consiguieron del todo.

        Me has recordado hace ya unos años. Gracias otra vez y otro saludo.

  2. fmop dijo:

    Un saludo cordial.

  3. Joselu dijo:

    Yo lo tengo claro. La pedagogía me aburre estremecedoramente. Me interesan los seres humanos y sus conflictos, y sus motivaciones, y sus sombras, y sus dudas. Nunca he pretendido hacer un blog pedagógico. Si a veces lo ha parecido, ha sido sólo una apariencia. Detesto la pedagogía. Un saludo.

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