“¡Qué ser y qué tener!”

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A mi entender los tres ingredientes básicos en todo proceso educativo son: firmeza, cercanía y vocación. La interrelación en esta triada la podemos ver en este vídeo extracto de la película-documental “ Ser y Tener”. En ella, un profesor francés de origen andaluz se presta a ser grabado durante su último curso. Le ha llegado la hora de jubilarse.
De entre todas las relaciones mantenidas con su alumnado, la de “Jojo” (niño que obviamente sería etiquetado como hiperactivo…) se afianza a lo largo del curso.
Desde el inicio, el profesor marca mucho la distancia y adopta una postura de cercanía que no elimina su posición de firmeza.
Preciosa la secuencia del profesor limpia las manos a “Jojo” y aprovecha para repasar el nombre de los dedos. En ella se ve un docente cercano incluso en el tacto (sentido a veces bloqueado en las relaciones profesorado-alumnado) y sonriente.
Sabemos ser cercanos y el hecho de que tengamos o no vocación depende de nosotros, de nuestra sinceridad con nosotros mismos, pero…. ser firme. Eso sí que cuesta, básicamente por lo difícil de ser estricto o autoritario sin llegar a romper los canales de comunicación con tu educando; marcarle un límite sin que dicha barrera se convierta en un infranqueable “muro cisjordano”.
¿Cuáles posrían ser las características de una educación firme?
–         Madurez
–         Integridad
–         Flexibilidad
–         Buen juicio
–         Sentido común
–         Valores apropiados e interiorizados
–         Responsabilidad
–         Autoimagen positiva
–         Autocontrol
–         Responsividad frente a autoritarismo
–         Habilidades interpersonales
–         Estabilidad
–         Predecible / consistente
–         Nutriente / “culto”
–         Potenciador
–         Cooperador
–         Autenticidad (actitud interna)
–         Coherente (actitud externa)
Para terminar recordar que cualquier acción educativa precisa de un distanciamiento profesional óptimo y de una intervención basada en la reflexión-acción-reflexión.
A mi me gusta utilizar el símil de “la pesca del Atún” respecto a la distancia educador-educando. El que pesca (educador) debe tener en cuenta que si recoge mucho hilo éste al tensarse demasiado, puede romperse y que si en cambio, suelta demasiada pita el atún (educando) se perderá de nuevo en el mar. El pescador debe soltar y recoger, soltar y recoger… hasta que tras una dura pugna el fabuloso pez rojo esté en la “fueraborda”, a partir de ahí… Todo será más “fácil, aunque en un despiste el atún dé un salto y vuelva a las saladas aguas deberemos pescarlo de nuevo.
Ni que decir tiene que la pesca será más rápida porque… Conocemos

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